El cáncer hepático es la cuarta causa de muerte por neoplasias en el mundo. Es también el tercer cáncer más común entre los hombres y su frecuencia parece ir en aumento en los países occidentales. Los especialistas aseguran que un enfoque multidisciplinario para el tratamiento de esta enfermedad es esencial en la obtención de mejores resultados.
La enfermedad se inicia con la multiplicación descontrolada de las células del hígado que forman uno o más tumores llamados hepatocarcinomas. Sin embargo, lo más probable es que el origen se encuentre mucho antes y que el proceso sea largo y silencioso.
Aunque la tecnología y el conocimiento han permitido el desarrollo de múltiples técnicas para el abordaje terapéutico, especialistas aseguran que lo central es el trabajo multidisciplinario en equipo.
Los doctores Marco Arrese, hepatólogo, jefe del Departamento de Gastroenterología de la Facultad de Medicina UC, y Nicolás Jarufe, cirujano digestivo, jefe del Departamento de Cirugía Digestiva de la Facultad de Medicina UC, concuerdan en que es muy relevante este nivel de atención del enfermo.
“Sólo actuando en conjunto podemos decidir la mejor terapia para cada uno de nuestros pacientes. Como estas terapias consideran diversas técnicas y procedimientos se requiere la evaluación de un equipo médico compuesto por distintos especialistas con experiencia en el manejo de la persona afectada”.
Recientes estudios
Por lo general, el grupo está integrado por médicos hepatólogos, cirujanos, radiólogos diagnósticos e intervencionales y oncólogos. “Todos ellos, de manera coordinada, buscan el camino para mejorar la sobrevida y la calidad de vida de sus pacientes. Esta forma integral de trabajo nos ha demostrado que los avances en el tratamiento son fundamentales, pero que la labor conjunta del equipo de especialistas es lo que garantizará su adecuada aplicación y el mejor camino a seguir en cada caso. El manejo integral de este patología por parte de médicos expertos es un avance muy importante”.
El doctor Arrese explica que diversos estudios han vinculado el desarrollo de cáncer de hígado con la infección por el virus de la hepatitis B (VHB) y el virus de la hepatitis C (VHC). También la epidemia global de la obesidad parece estar contribuyendo al aumento de los casos de hepatocarcinoma dado que los pacientes obesos desarrollan formas agresivas de hígado graso que determinan el desarrollo de cirrosis. Si se consideran las actuales tasas de obesidad en nuestro país, el panorama no es muy alentador.
“Se ha estimado que entre el 3% y 5% de los pacientes infectados con virus C pueden desarrollar cáncer de hígado a lo largo de su vida. Las cifras comunicadas para el virus B son algo mayores, pero esta infección es menos frecuente en nuestro medio”, afirma.
Esa es la razón por la que las personas portadoras de infección crónica por VHB o VHC deben ser cuidadosamente evaluadas y, cuando corresponda, tratadas de su infección porque se sabe que la eliminación del virus del organismo puede reducir el riesgo de cáncer.
“Es también importante que los pacientes con cirrosis sean periódicamente examinados con estudios de imágenes -generalmente una ecografía- apuntando a la pesquisa precoz de cáncer de hígado en esta población. Esta estrategia es conocida como “screening” o tamizaje de cáncer hepático y se debe aplicar tanto a los pacientes con infección por VHB o VHC como a los pacientes con cirrosis de otras causas”, explica.
Si el cáncer ya está instalado, el paciente debe ser evaluado, completa y acuciosamente por un equipo multidisciplinario y definir el mejor tratamiento para esa persona en particular.
“El pronóstico de la enfermedad dependerá del estado de avance del o los tumores. Como en otros tipos de cáncer, el diagnóstico precoz es de alta relevancia”, señala el doctor Nicolás Jarufe.
Entre las alternativas terapéuticas están la resección quirúrgica del tumor y el trasplante de hígado. “Pero también hay posibilidades no quirúrgicas como las llamadas terapias ablativas, que buscan destruir el tumor impidiendo que sea irrigado, y algunos medicamentos orales que son activos contra el tumor”.
El doctor Arrese añade que una droga llamada sorafenib ha demostrado en estudios recientes cierta eficacia en el tratamiento de los tumores avanzados aumentando el tiempo de sobrevida.
La enfermedad se inicia con la multiplicación descontrolada de las células del hígado que forman uno o más tumores llamados hepatocarcinomas. Sin embargo, lo más probable es que el origen se encuentre mucho antes y que el proceso sea largo y silencioso.
En cifras
- El cáncer de hígado es más común en los hombres que en las mujeres. El riesgo promedio de un hombre de padecer cáncer de hígado o cáncer intrahepático de los conductos biliares es de 1 en 100, mientras que el riesgo promedio de la mujer es de 1 en 217, según la Sociedad Americana de Cáncer.
- La edad promedio del diagnóstico de cáncer hepático es de 64 años.
- Más del 90% de las personas diagnosticadas con esta enfermedad tienen más de 45 años, aproximadamente el 4% tiene entre 35 y 44 años y menos del 3% tiene menos de 35 años.
Fuente: El Mercurio




